Por Esperanza
4 Junio 2009 in Otras columnas
Sergio Aguayo
Sergio Aguayo Quezada
Si los candidatos no me convencen, anularé mi voto escribiendo en la boleta el nombre de Esperanza Marchita. A esa conclusión llegué después de revisar los hechos y reconocer que me siento un ciudadano agraviado por la clase política. Tardé un año en reconciliarme con la idea de anular mi voto. El primer paso fue rendirme ante la evidencia: la degradación de los partidos políticos no es anécdota pasajera; están fundidos con las redes de intereses corruptos que nos exprimen y maltratan. Se salvan personas, grupos e instituciones, pero son incapaces de modificar el quebranto ético y la mediocridad. También influyó la revisión de la lujosa Memoria gráfica de la elección del 2006 editada por el Instituto Federal Electoral (IFE). Con centenares de fotos, en este documento se construye una visión idílica, beata, irreal sobre aquellos comicios. Por ningún lado aparece la polarización desencadenada por los spots del odio, la parcialidad del Presidente o las caras de las protestas postelectorales. Se trata de un intento ridículo de disimular la baja calidad de nuestra democracia. Ese texto es una metáfora de la intrascendente y costosa levedad de nuestros árbitros electorales: IFE, Tribunal (TEPJF) y Fiscalía (Fepade). Tampoco convencen algunos argumentos de quienes promueven el voto y/o atacan a quienes estamos por la anulación. Según un correo no verificado, don Lorenzo Servitje promueve el voto por los candidatos del PAN diciendo que aun cuando algunos de sus miembros tienen defectos, éstos “son menores si se comparan a los [de] otros partidos”. Por su parte, el cardenal de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez, predica que “esos [que promueven la anulación] no hacen labor de patria, el abstencionismo va a matar a la democracia, eso no está correcto, hay que votar por el menos peor” (Mural, 22 de mayo del 2009). Es propio de acomplejados y mediocres proponer al menos malo, sobre todo porque los partidos podrían elegir a candidatos mejores. No lo hacen porque sus liderazgos son burocracias que defienden negocios y temen la llegada de gente mejor preparada. Hay quienes repiten que la anulación favorecerá al voto duro; extraño razonamiento porque todos los partidos cortejan o compran el voto corporativo e ignoran al ciudadano independiente. ¿Cambiará eso si volvemos a darles el voto?
Con la anulación del voto buscamos que cambien y seleccionen a buenos candidatos. Menciono a tres de los que buscan una diputación federal: Jaime Cárdenas, postulado por el Partido del Trabajo en el cuarto distrito de la capital; José Alfredo Gutiérrez va por Convergencia por el tercero de Coahuila y Guadalupe Loaeza, por el décimo del Distrito Federal. Los razonamientos anteriores me condujeron a la decisión de votar por los candidatos que me convencieran. Volví a constatar cuán poco les importamos a los partidos. Como parte de la construcción de esta columna, le pedí a una colaboradora que averiguara los nombres, historial y propuestas de los candidatos a diputado federal, asambleísta y delegado de la Magdalena Contreras por Convergencia, PT y PRD. Dedicó ¡ocho horas de trabajo! a sacar alguna información sobre los candidatos. Es tanta su desorganización que hasta el domingo 24 de mayo el sitio del PRD-DF no había habilitado el vínculo que permite llegar al perfil de los candidatos. Porque conocí el trabajo de Carlos Reyes Gámiz (PRD) en la Asamblea del DF, votaré por él para diputado federal, pero anularé mi voto en los otros dos casos: ninguno convence. Tomada la decisión vino la forma de hacerlo. Como es legal cruzar toda la boleta o escribir el nombre de un candidato no registrado, Propuesta Cívica de Guanajuato inventó a una candidata mujer que simboliza, en nombre y biografía, un desencanto común. Esta opción tiene como ventaja que forma parte de un proyecto más amplio de dignificación de la política. Así, escribir el nombre de Esperanza Marchita en la boleta ayudará a continuar la lucha por el acceso a las boletas de las elecciones. Después de los comicios, Propuesta Cívica, AC (o su media hermana Propuesta Política, APN) iniciará un proceso ante el IFE y las autoridades judiciales para solicitar el acceso a las boletas electorales del 2009 para constatar, en algunas casillas, cuántos votos sacó Esperanza. Votar por Esperanza es, también, respaldar un proyecto más amplio que incluye, entre otras actividades, la queja interpuesta ante el IFE por Propuesta Política, APN contra la propaganda engañosa y manida que difunde el Verde. Según la última encuesta de Reforma (29 de mayo del 2009) ya somos un 10 por ciento los que pensamos anular el voto. Ojalá y crezca ese porcentaje para que los partidos y los árbitros electorales se den cuenta de la intensidad de nuestro hartazgo con sus dispendios, su desorganización y su cinismo. Esperanza Marchita es una de las muchas opciones disponibles. Todas son legítimas porque coinciden en la exigencia de una revolución ética.
Fuente: Diario Reforma










Mucha gente compartimos la misma idea, aunque no sepamos espresarla como ustedes los analistas y escritores, estamos de acuerdo tambien en que estas instituciones (que no nos representan) han perdido la credibilidad, porque sin duda; tienen intereses ocultos o si no es asi, deben un compromiso o en el peor de los casos, ni saben lo que hacen, tienen un desconocimiento profundo de la democracia. Estos del IFE, el tribunal y fepade volveran a hacer lo del 2006, es un hecho, volveran a decir que no se pueden abrir las Boletas, y volveran a decir que la ley solo se violo nada mas tantito, como hasta ahora, burlonamente, lo hace Demetrio Sodi.
AAYYYAAAAYYYY, que coraje!!!!! que rabia !!!! es frustracion e impotencia lo que me hace sentir la politica mexicana, y si estuviera en Mexico, (soy imigrante ilegal, que se vino pal norte, con una profesion de maestra y una carrera de Admon. de empresas, pero que lava baños en un hotel.) claro que votaba, por la esperanzamarchita, que digo marchita, yo diria muerta.
alguien tiene una solucion para que Mexico sea un mejor pais????
Estoy completamente de acuerdo, es deprimente y decepcionante el manejo de los políticos en la actualidad, es evidente que “ellos” no generaran ningún cambio en beneficio de los mexicanos, el estado de confort “$” en el que se encuentran los limita a ver más allá de sus intereses, ya sea personales o del grupo al que pertenecen.
Hay que votar por esperanza marchita, puede ser el inicio del cambio. El cambio lo tenemos que iniciar nosotros, los afectados…
Hace mas de 100 años, un grupo de franceses, canadienses e ingleses principalmente, empezaron a construir un gran proyecto en un precioso lugar llamado Necaxa, ubicado en la Sierra Norte de Puebla, ese proyecto fue la primera hidroeléctrica no solo en México sino en Latinoamérica, y dio luz por primera vez a nuestra Ciudad de México, se hizo una gran celebración porque por primera vez la gente de esa época veía la luz, desde entonces, el Zócalo empezó a lucir diferente por las noches y la ciudad también. Durante estos 100 años, los habitantes de Necaxa han seguido trabajando para llevar luz a nuestros hogares y la principal fuente económica de la región era LyFC. Hoy, me parece desconsolador que nadie conozca ni se acuerde de ese histórico lugar, en donde en estos momentos solo veo miradas tristes en los niños, madres llorando sin saber como hacer… como empezar… Yo siempre había estado de acuerdo para que hicieran algo en contra de la ineficiencia y trabajo poco profesional que gran parte de los empleados de luz y fuerza hacían y hasta hoy, considero que era inadmisible su manera de operar, pero pienso que la manera en que el gobierno actuó, no fue la indicada, pues de un día a otro, sin aviso ni advertencia, toda una región se quedó sin comer. Les puedo decir, que mi familia directa no se dedicaba a LyFC (y yo, por razones obvias, nunca quise entrar aunque tuve la oportunidad, “preferí estudiar ”) pero es lamentable ver como el negocio de mi padre y otros negocios de gente muy trabajadora que “sí” se partió el lomo para salir adelante, hoy se ven más que afectados y con sus negocios a días de quebrar, pues si el 98% de los habitantes trabajaban en LyFC y los días de ayer y hoy no han tenido ni para comer, obvio, no hay ventas para los diferentes negocios y también se están yendo al caño. Se bien, que muchos empleados no supieron valorar el gran trabajo que tenían y eso más la mala administración por parte de los altos funcionarios, hicieron que esta empresa colapsara poco a poco hasta estallar. Así que sólo les puedo decir que me da impotencia ver tanto sufrimiento y desesperación en la gente de toda una región, pues ni los niños, ni las amas de casa, ni los que venden carne, pan, frutas, pollo, etc. tienen la culpa de la forma en que despidieron a 44,000 activos. Espero que así como de un día a otro se quedaron sin trabajo tantas personas, el gobierno tenga un plan para apoyarlos a emprender un negocio, estudios o encontrar otro trabajo, pues es ridículo como por un lado deja sin empleo a estas personas y por otro, va a aumentar el programa de “Oportunidades” para los desempleados, y obvio, quienes van a cobrar oportunidades serán los ex trabajadores de LyFC. Quiero que sepan también, que yo conocí a gente muy honesta, trabajadora y responsable, que le gustaba hacer su trabajo, que mantenía de 2 a 4 hijos y ahora no sabe que hacer, pues la liquidación no le alcanza para nada, ya que lo que han dicho los medios de comunicación ha sido manipulado, pues les darán una miseria. Y… por último, me resta decir: “TODOS MERECEMOS UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD”.